Qué manía con tocarle las religiones al personal. Yo no sé por qué aprovecha cualquier contexto para ahondar en esta materia.
Dios es indemostrable.
Y porque lo es, para los creyentes, existe la Fe. Que es ese mecanismo maravilloso que permite saltarse la lógica y el raciocinio, dar un salto imaginario al vacío y decidir que Dios existe, es cojonudo y ellos creen en él y él les colmará de regalitos.
Por eso no se puede discutir con los creyentes, porque están decididos a creer en lo indemostrable, pero lejos de contentarse con ello, para exorcizar sus miedos porque la mayoría tampoco se lo cree, te machacan y te dan el coñazo para convertirte y en cuanto se quedan sin argumentos te sacan que les ofendes y que no tienes respeto.
Dios en cualquiera de sus manifestaciones acostumbra a estar más presente en pueblos con escasa cultura, en comunidades de vida desfavorecida y en occidente más por inercia que por convicción. En aquellas personas de inteligencia media o alta que han decidido dar el salto al vacío intelectual denominado fe, su tolerancia dura lo que les duren los argumentos, que básicamente se reducen a la extensa literatura que para ellos tiene todo el significado y para los demás, tanto como la Trilogía del Señor de los Anillos que es también tan extensa y por lo menos tan fantástica, pero mucho más actual.
A los creyentes no les importa nada que entre los siglos III y VI bibliotecas enteras fueran arrasadas y confiscados libros de ciudadanos. Nada les importa la destrucción de la biblioteca de Alejandría, arrasada, en el 391 y, cachondos ellos, le echaron la culpa a Amru en el 641 cuando ya no quedaba nada que quemar.
Han creado una religión de la nada, absorbiendo cultos paganos, quemando la historia y el conocimiento y condenando al mundo a una era de oscuridad al haber destruido todo el saber de siglos para eliminar huellas.
Pero no se puede decir nada, que se ofenden.
Así que yo no he dicho esto, y Javier, se te ve el plumero por más que te empeñes en disimularlo.